viernes, 11 de enero de 2013






ESCUELAS EN LUCHA

En ciudad meridiana, barrio periférico y de clase obrera fundamentalmente, con unos 40.000 habitantes, solo se contaba con dos colegios nacionales, cuya capacidad era superada con mucho por la numerosa población en edad escolar. Debido a esto hay todavía algunos colegios y academias privadas, que por falta de otros lugares más espaciosos, funcionan en pisos de unos 60m2. No es difícil adivinar las condiciones en que funcionaban.

-        Niños amontonados y mezclados de distintos cursos, aulas sin condiciones adecuadas de ventilación e higiene, carencia de un lugar adecuado para hacer educación física o jugar a la hora del recreo, etc.

Como todos ellos se han montado como negocio, y lo único que interesa es la rentabilidad, la calidad de la enseñanza se concreta en la represión como único medio educativo. Los padres y alumnos no tienen nada que decir, acatan la dictadura del director, les guste o no, ya que la falta de puestos escolares hace que tanto padres como alumnos elijan esto a quedar en la calle durante el curso, llenando estos denigrantes tugurios sin más remedio.

Uno de estos ejemplares era la escuela S. Francisco Javier que se fundó en el año 1966 y cuyo director y propietario era Ramón Ezcurra Ancín.

Al comenzar el curso 1976-77, los maestros nuevos en la plantilla de la academia fueron admitidos sin contrato, a prueba de 4 meses, haciéndoles firmar en enero un contrato en blanco si deseaban seguir. La relación entre el empresario y los maestros y los alumnos era jerárquica, como en cualquier otra empresa. Pronto empezaron a verse las condiciones en que estaba la academia, que pueden concretarse en algunos puntos:

-        Existencia de un aula de reducidas dimensiones con unos 45 niños de preescolar, que hace a la vez las funciones de clase, cocina y comedor; luz insuficiente y artificial en muchas aulas; cables de electricidad sueltos en otras, donde además los interruptores producen calambres a los niños; una sola aula para 5º y 7º de EGB; maquinas de escribir utilizadas para la enseñanza comercial, funcionando en horario escolar; empleo abusivo de niños para hacer compras y recados a los propietarios. Castigos a los niños sin comer o desayunar; así como otros castigos corporales y psicológicos; comercio ilegal con batas, chandals, libros y demás material escolar que debía ser comprado exclusivamente en el colegio.

Ante estas condiciones, y la negatividad de convocar claustros y reuniones de padres por parte del director para el mejor funcionamiento de la escuela, los maestros comienzan a convocar asambleas de padres y a dar todo tipo de información, con la presencia o no de los directores.

Las primeras asambleas con padres y alumnos resultaron bastantes positivas, ya que no se tenía conocimiento claro del funcionamiento denigrante del colegio. Tras dos o tres meses de continuas denuncias se empezó a tomar postura y a elegir desde la misma asamblea a los padres que constituirían la junta y que empezarían junto con los maestros, alumnos y demás padres a informar y denunciar tanto a la opinión pública como a las entidades oficiales (inspector de zona, delegado del Ministerio de Educación, Sanidad, etc.). No se recibió ninguna respuesta positiva de estos organismos, por lo que a través de las asambleas se fueron consiguiendo logros importantes, pero insuficientes y con continuas represalias a los maestros y algunos de los alumnos.


Hasta entonces, la hegemonía de la dirección había sido total, pero va desapareciendo por los acuerdos que tras la discusión son tomados en Asamblea. Está empezando a tomar cuerpo de un tipo de enseñanza distinta con la participación de todos y con la conciencia de que se ha de seguir luchando por ella; pero que debiera ser en un marco en que los padres no tuvieran que pagar las ilegales cuotas cobradas por un propietario de unos locales que utiliza la enseñanza solo para lucro personal.

Por todo ello, el director veía que su negocio se tambaleaba, por lo que se llena de júbilo la concesión por parte del MEC de una subvención. Efectivamente, a pesar de todas las condiciones citadas y la visita y revisión del inspector de zona, la subvención es concedida a la academia, que, según su propietario, debe dedicarse a paliar “las perdidas” habidas en su negocio a lo largo de los últimos cursos.

Ante la negativa del director-empresario de devolver a los padres la diferencia entre las cuotas que se habían pagado y las que debían regir al recibir la subvención estatal, cinco de los ocho maestros inician un encierro que durará 17 días del mes de julio, en apoyo de esta justa reivindicación de los padres. El encierro será lo que aglutine un gran número de padres, dispuestos a no consentir que se les siga estafando. Se inicia un proceso de lucha, con asambleas al aire libre, en la puerta de la escuela de las que se salen de las acciones a llevar a cabo. Paralelamente a las entrevistas con organismos oficiales, la Asamblea se decide por la acción en la calle, que pasa por manifestaciones por el barrio y cortes de tráfico en las autopistas limítrofes. A través de la discusión diaria en la Asamblea, poco a poco la gente va teniendo una cosa clara: que de la escuela privada no se conseguirá la parte de la subvención, y que todas las demás mejoras no serán más que parches. Ni a nivel pedagógico, ni económico, ni ambiental se podía esperar nada, dada la postura cada vez más cerrada del director, entre otras razones.

La única solución ya es acabar con esta escuela-negocio y conseguir la gratuidad total de la enseñanza por medio de una escuela estatal, pública y con participación popular.

A partir de aquí, todas las acciones irán encaminadas a la consecución de esta escuela estatal y a que la subvención no llegue a manos del empresario, para lo cual se hace una impugnación en la Inspección por parte de los padres y los maestros. A pesar de esto, en director cobrará en septiembre la subvención, no obstante haber tenido que cerrar el negocio, no haber devuelto a los padres la parte que les correspondía ni haber pagado a los maestro varias mensualidades que una hoy se les adeuda.

Si del 1 al 17 de julio fueron toleradas sin incidentes las manifestaciones de protesta, el 18 de julio, día en que se finalizó el encierro, y coincidiendo con el aniversario del “Alzamiento Nacional”, junto con un intento de que la lucha, cada vez mas radicalizada y asumida por todo el barrio, no saliera a la luz pública, las fuerzas del “orden público” que tenían tomado el barrio desde las primeras horas de la tarde, y ante la persistencia de los manifestantes de llevar a cabo la Asamblea y el corte de las autopistas, carga de forma brutal contra los congregados: primero con la tanqueta de agua, y ante el resultado negativo, con balas de goma y botes de humo. Produciéndose a partir de ese momento un violento enfrentamiento entre vecinos y policía, como respuesta a la bestial represión de ésta: se le arrojan piedras, macetas y toda clase de objetos contundentes, a la vez que se gritan consignas como: “mas escuelas y menos policía”, “mas educación y menos represión”, “pedimos escuelas y nos mandan policías”. Además se les imposibilita adentrarse en el barrio colocando barricadas en la calzada.  

Este enfrentamiento duraría hasta las 04:00 o 05:00 horas de la madrugada, momento en que es detenida una muchacha de 17 años, caída sobre la vía del tren, a la que se le acusaba de “insultos” y agresión a la fuerza pública, y cuyo juicio aun está pendiente. Al día siguiente, dada la gravedad de los hecho acaecidos, una comisión se entrevista con el delegado, Sr. Octavio Mestres, a fin de obtener de una vez por todas el compromiso de que se construiría la escuela estatal. Conseguida esta ya, tras vencer una larga oposición, queda por resolver la cuestión de la cesión del terreno por parte del Ayuntamiento, pues aunque se solicitaba la cima de un montículo –puesto que la especulación del suelo había agotado todos los solares capaces para su construcción-,  incluso esto ofrecía problemas. El Ayuntamiento aligeró bastante el trámite, que quedó pronto resuelto.

En la asamblea de la tarde se produce una gran tensión antes la noticia de la detención de Maribel. Las acciones no se hacen esperar. Mientras un grupo de gente secuestra un autobús, acción que se repetirá luego en numerosas ocasiones, para dirigirse al juzgado de guardia, dispuestos a encerrarse allí si era preciso hasta conseguir la libertad de la muchacha, en el barrio gran numero de personas se prepara para recibir a los antidisturbios con barricadas y bien previstos de piedras que lanzaban con ondas y tiradores. Dado el brutal enfrentamiento que se produce en el barrio, el juez, previendo hechos más graves, decide poner en libertad a Maribel, sin pagar la fianza de 30.000 pesetas que se le pedía para que no pasar a la cárcel. A pesar de esto continúan los enfrentamientos hasta media noche y el despliegue policial es tal, que los incidentes llegan a ser muy graves, aunque la policía no logrará pasar, a pesar de todo, ciertas barricadas.

El día 20 se da el primer intento serio de “cargarse la lucha” por parte del PSUC, por considerar que esta “guerrilla urbana” estaba “quemando al barrio” ya que estaba impulsada por “revolucionarios anarquistas o gamberros”. La tensión es tal que en la asamblea de este día se llega a enfrentamientos físicos entre militares del PSUC y grupos que habían asumido la lucha de forma radical. A partir de este momento trascendental en la lucha, el PSUC –como partido- la abandona e intentará boicotearla por todos los medios, aunque militantes de base sigan en ella o abandonen el partido por considerar su postura como totalmente reaccionaria.

A la hora de valorar la lucha en el barrio de Ciudad Meridiana debe ser tenida en cuenta la estructuración del barrio como unos de los factores determinantes en el carácter de la lucha, y en su represión.

Es uno de los barrios mas separados del centro de Barcelona, situado en la falda de  una montaña y aislado por otras. El acceso al barrio se hace por debajo de la vía del tren, que en lucha desempeñó un papel de aislante.

Junto a estas características, el hecho de que un barrio de más de 40.000 habitantes sólo tuviera dos escuelas estatales en las que se cubren gran número de plazas con niños del centro de Barcelona, hizo que la reivindicación de una escuela gratuita movilizase tan fuertemente a la gente.
A pesar de que es un barrio nuevo, su historia no deja de ser interesante. La mayor parte de sus habitantes son inmigrantes que han participado ya en movimientos espontáneos al margen de las organizaciones políticas, que hasta hace muy poco tuvieron escasa incidencia. Debido a ellos se habían generado ya unas formas de lucha, que se manifestaban en la acción en la carretera. El barrio y los maestros se incorporan de nuevo estas formas de lucha en el mes de julio, primero como protesta contra el S. Francisco Javier, y luego con la consecución de una escuela pública gratuita.

Desde el principio, la lucha tiene un carácter asambleario; en ella juegan un papel muy importante los niños y los jóvenes marginados. Los niños en edad escolar serán los primeros en crear un clima de agitación en acciones como los cortes de autopista al golpear con piedras y palos las barandas de metal que van por las mismas, y muchas veces se adelantan en las acciones a los adultos.

La actuación de los marginados cobra importancia en el  momento en el que aparece la violencia en la lucha. Al constatar la acción de la policía dan de forma instintiva una respuesta violenta contra la represión violenta de la misma. Pero su actuación se debe en principio a reivindicaciones propias, intuidas claramente. En este momento podían actuar con impunidad y “justificación” contra la policía, que frecuentemente les persigue, detiene y pega. Estos grupos de jóvenes tienen un código de valores propio, y no aceptan que les sea violado. Si la policía interviene, les hace ver que es un enemigo contra quien tienen que defenderse e todo momento. En esta lucha sólo será “a posteriori” cuando toman conciencia de su significado. Las palabras de algunos de ellos son bastante significativas: <<no tengo donde divertirme, y no he podido ir al colegio. Porque voy en pandillas me han cascado muchas veces. Si el pueblo le casca a la policía, yo estoy con el pueblo>>.

Debido, pues, a ellos, la lucha se radicaliza más: se hacen barricadas, preparan ondas y tiradores, etc. Este tipo de acciones va haciendo consciente al margina de su papel revolucionario a partir de su contradicción con la sociedad.

Generalmente – esta lucha lo ha demostrado una vez mas-  se trata a los marginados como delincuentes regenerables; no son considerados como productos de la sociedad, la mentalidad pequeño-burguesa los valora según los propios esquemas capitalistas. Algunos marginados llegarán a ser integrados, pero no la marginación como fenómeno.

La lucha fue espontánea; surge de la propia gente que participa, sin ser dirigida por vanguardias. Los líderes –individuos y grupos- no tuvieron poder capitalizador. El único protagonismo es el del barrio. Aunque es preciso señalar los intentos de manipulación de la Asamblea a través de distintos medios, como, por ejemplo, la introducción de un megáfono que era monopolio exclusivo de quienes lo poseían en sus manos y que además hacían la función de moderadores. Sin embargo, la Asamblea no fue más que una de las formas de acción que continuaba en todo momento, y por tanto, aunque a veces pudo ser manipulada por elementos de partidos políticos, no ocurrió así con otro tipo de acciones en la calle cuyo intento de capitalización fue desbordado.

En cuanto a los partidos políticos que participaron: PSUC, OIC,  Bandera Roja (OC), aunque con diferencias ideológicas, coincidieron con la misma práctica: intento de dirigir la lucha, y cuando no lo consiguen, boicotearla. Por lo que respecta a los grupos autónomos y de tendencia anarquista que también fueron parte activa en la lucha, su actitud fue un todo momento la de respetar la dinámica impuesta por la Asamblea del barrio.

La Asociación de Vecinos, integrada por los partidos políticos citados, jugó un papel idéntico a los mismos, intentando en varias ocasiones monopolizar la lucha al querer trasladarla a sus propios locales. En Ciudad Meridiana la práctica demostró que la Asociación de Vecinos no es más que una alternativa burocrática, incapaz de dar respuestas a los problemas del barrio.

Hasta el 1 de Septiembre, y aun con algunos incidentes, como la detención de 3 maestros del S. Francisco Javier, denunciados por el director, ya que aunque se había obtenido la promesa de la construcción de la escuela, se veía necesario controlar las gestiones y las obras.

En septiembre, a pesar de las promesas del delegado Sr. Mestre, de que la escuela comenzaría a funcionar con el inicio del curso, solo se habían construido los cimientos. El barrio ve claro, ante tanta ineficacia, que para conseguir cualquier objetivo, no hay otra vía que la lucha diaria en la calle, y que las posturas de dialogo son respondidas con despreocupación e ineficacia.

Dado que la escuela no estaba terminada y que los niños no podían perder el curso, se decide iniciar las clases, que habrán de impartirse al aire libre, en el escaso césped de la plaza. Para esto previamente la Asamblea vio como imprescindible elegir la plantilla de maestros que había de impartir las clases en el nuevo colegio, que se llamará Ferrer i Guàrdia por decisión tomada en Asamblea en recuerdo del fundador de la Escuela Moderna, que fue fusilado en Montjuich, acusado de ser instigador de los hechos de la semana trágica.

Los padres sabían que solo con unos maestros por ellos elegidos –parte de los cuales habían participado activamente con ellos en la lucha a partir del S. Francisco Javier- podían gestionar conjuntamente la escuela, controlar la enseñanza impartida y discutir sobre todo aquello concerniente a los intereses de sus hijos. 

La lucha para que los maestros sean reconocidos y contratados por el Ministerio será una dura batalla para el barrio. Mientras que los niños reciben clases en el césped y otros lugares públicos (Asociación de Vecinos, iglesia, cine deshabitado que mas tarde se reivindica y consigue como el Ateneo Popular), la lucha en la calle se activiza realizando cortes de tráfico; incluso se suman los recreos para hacer acciones de fuerza en la calle, en la que los niños, sensibilizados por la situación que les envuelve, participan de forma activa.

La dureza de la actuación de la fuerza pública se va agudizando, en la misma medida que aumenta la resistencia del barrio, por lo que en Ciudad Meridiana se da de nuevo una autentica <<Guerrilla urbana>>.

El número de heridos comienza a ser alarmante. El más grave es el caso de Manuel Lozano, 17 años, que fue alcanzado por una bala de goma, teniendo que ser ingresado en urgencias con lesiones graves en el bazo, que posteriormente hubo de serle extirpado.

A partir de este momento, junto con las demás <<Escuelas en Lucha>>, se decide sacar la lucha de los barrios para hacerse oír delante de los organismos a los que se les exige soluciones. Por eso Ferrer i Guàrdia, a partir del encierro de Sóller y Pegaso en Inspección el día 6 de Septiembre, se incorpora a una lucha conjunta con estas escuelas.

6 comentarios:

  1. Qué bien lo has contado.
    Yo soy uno de los maestros de la Soller que participé desde el primer momento en los movimientos de mi barrio por una Escola Pública. Aquello me ha marcado mi vida como docente y como persona. Ahora ya estoy jubilado, pero creo que aquellos momentos de reivindicación, de hermandad vecinal y de lucha por lo colectivo han sido el faro de mi acción posterior.
    Os dejo la dirección de un blog donde podreis conectar visualment con lo que hacíamos en aquella época y con el espíritu de lucha que tanta falta hace recuperar en la actualidad.

    http://escuelasoller.blogspot.com.es/

    Salud.

    Tomas

    ResponderEliminar
  2. Tengo el libro completo de Las Escuelas en Lucha en PDF.
    Podría mandaroslo para que todo el mundo pudiera leerlo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me encantaria tenerlo pues fui yo quien realizo todos los dibujos
      mi direccion es barrenecheagonzalez@gmail.com

      Eliminar
  3. Me ha sorprendido mucho encontrar esta publicacion y en especial el dibujo que aportais,pues fui yo quien lo hizo con 11 años ,este y algunos mas del 1º numero de aquella ya historica revista.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues me alegro que lo recuerdes con agrado.
      Espero que colgueis el libro completo. Para eso os lo he enviado.
      Salud

      Eliminar
  4. Yo fui uno de los alumnos de aquella improvisada escuela en el cine.

    ResponderEliminar